Dicen que el agua potable que le pagamos a peso de oro a "La Piedad" no se puede beber, y que los que la beben son candidatos a enfermar del vientre y del estómago.
Preciso era para desvirtuar estos rumores públicos, cada vez más persistentes, que el Alcalde dispusiese el examen químico a las agua un día inesperado, y en caso de confirmarse lo que se asegura procediera con todo rigor en el asunto.
De las plagas de Egipto yo merio; ¿ Pueden darse más plagas que las que ya tenemos con los grifos y con la Arrendataria ?.
El fumar y la sed, poquito a poco nos enferma y desbarata!!!.
Cádiz 16 Septiembre 1908

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