ALEJANDRO DUMAS EN " CADIZ"
Alejandro Dumas ( Padre)
Cádiz año 1847--1848
( 2ª parte Hospedándose en la Ciudad )
Ganamos las puertas de la ciudad, donde nos esperaba la verdadera Aduana ; la anterior no había sido más que una escaramuza. Nuestro arsenal había despertado la susceptibilidad de los señores " alcabaleros" ( el que cobraba tributos o impuestos ) , que deseaban absolutamente saber a qué obedecía toda aquella cantidad de fusiles. En Cádiz no habían visto tanto armamento desde la toma del Trocadero. Tuvimos que explicar , que en Granada en la posada que estuvimos descansando, nos recomendaron que nos hiciéramos de nuestra protección por peligro de asaltantes de caminos por estas tierra.
Con esto y un pequeño soborno al jefe de la Aduana , entramos por fin en Cádiz.
Nos habían dado en Sevilla la dirección de la fonda de Europa, asegurándonos que era la mejor de Cádiz. A ella nos hicimos, pues, conducir.
Efectivamente; su aspecto ,comparado con las horribles posadas de las Castillas, de la Mancha y de Andalucía , que ya conocíamos , era el de un verdadero palacio.
Nos instalaron en el primer piso , en el mejor departamento del hotel. Apenas nos habíamos instalado subió un mozo a preguntarme sí quería recibir al Señor Vial, segundo teniente del Veloce. (...)
Invitamos a comer al teniente Vial y aceptó con una franqueza que nos hizo simpático ; desde aquel momento comprendimos que íbamos a ser excelentes amigos. La comida estaba servida con un cierto aire francés que nos regocijó.
Acabamos de ser despedidos de Hotel de Europa por motivos de mala conducta. Tengo, ¡ ay! señora, que contarle algo muy triste, y sobre todo muy humillante.
No he decirle que debemos esta vergüenza a la pobre Julia. No quiero detallarle cuál es el nuevo Ulises a quien sigue la moderna sirena ; pero lo cierto es que la madre no era más que un pretexto y Cádiz un recurso .
Ya le tengo explicado a usted, señora, cómo , obedeciendo a su amor, y quizá también un poco a su hambre, Julia se nos había reunido la víspera a la hora de comer y por la mañana a la hora de desayunar. Volvió después a la hora del almuerzo.
Pero es preciso que sepa usted que España es un país de costumbres severas; los hoteleros, especialmente , son muy puritanos. El nuestro escandalizándose con esta tripe visita y participó a Julia que no podía subir a vernos.
Acabamos de ser despedidos de Hotel de Europa por motivos de mala conducta. Tengo, ¡ ay! señora, que contarle algo muy triste, y sobre todo muy humillante.
No he decirle que debemos esta vergüenza a la pobre Julia. No quiero detallarle cuál es el nuevo Ulises a quien sigue la moderna sirena ; pero lo cierto es que la madre no era más que un pretexto y Cádiz un recurso .
Ya le tengo explicado a usted, señora, cómo , obedeciendo a su amor, y quizá también un poco a su hambre, Julia se nos había reunido la víspera a la hora de comer y por la mañana a la hora de desayunar. Volvió después a la hora del almuerzo.
Pero es preciso que sepa usted que España es un país de costumbres severas; los hoteleros, especialmente , son muy puritanos. El nuestro escandalizándose con esta tripe visita y participó a Julia que no podía subir a vernos.



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