ALEJANDRO DUMAS EN " CADIZ "
Alejandro Dumas ( Padre)
Cádiz año 1847-1848
( 3ª parte-- Nuestra aventura fue divulgada )
Hicimos comparecer al hotelero y le dirigimos una largar amonestación acerca del respeto debido a las mujeres. Creíamos que el pícaro se disculparía . Pero fue lo contrario ; Reclamó para sí toda la responsabilidad , declarando que lo que había hecho era indispensable para mantener el buen nombre de su hotel. Yo pedí majestuosamente la nota. El hotelero nos la presentó con un aire majestuoso idéntico al nuestro.
Fue no pequeña fortuna que el digno hotelero fuese tan susceptible en punto al honor de su casa. En veinticuatro horas de estancia en el hotel la nota se elevaba ya a doscientos cincuenta francos. Prorrumpimos en exclamaciones de asombro.
Es preciso declarar que los hoteleros españoles no conocen lo que nosotros llamamos tan sensatamente adición.
Los hoteleros españoles presentan una cifra total y eso les basta. Como al Cid , hay que creerlos bajo su palabra.
Desgraciadamente, nosotros éramos menos ricos que aquellos judíos de Burgos que prestaron a Don Rodrigo ; encargamos por tanto , a nuestro economista maquet que negociase con el hotelero del Europa.
Maquet regateó cincuenta francos sobre el total. Después de esto, como era ya demasiado tarde para procurarnos ayudantes, procedimos por nosotros mismos a cuidar de nuestro traslado.
¿ Nos imagina usted, señora , desfilando por las calles de Cádiz , cada uno con sus bártulos en la mano , ni más ni menos que los saltimbanquis de nuestro señor Bilboquet , a excepción de la música ?.
Después de cierta vacilación, después de aquellas idas y venidas naturales en gentes que no conocen una ciudad , abordamos el Hotel de la Cuatro Naciones , donde fuimos recibidos por el gerente , los mozos , los marmitones y las doncellas.
Nuestra aventura fue divulgada . El dueño de las Cuatro Naciones estaba , naturalmente , en rivalidad y competencia con el del Hotel de Europa. Tenía , por tanto , que ser con nosotros tan afable y cortés como descortés e intemperante fue el otro. Nos recibió , pues , señora, con todos los honores de guerra.
Apenas aparecimos en la esquina de la calle, él , mozos y doncellas , se precipitaron hacia nosotros como una nube de pescadores sobre un banco de sardinas. Después cada uno emprendió su vuelo llevando algún bulto en la mano.
Por un instante temimos que el demasiado cumplimiento nos fuese todavía más desventajoso que la negligencia ; pero a la hora del recuento de nuestro equipaje nada hallamos en falta , dicho sea en honor a los dependientes del Hotel de las Cuatro Naciones.
Y ya que hemos concluido el relato de nuestras divagaciones , permitame que le hable un poco de la Ciudad ; apenas he visto hasta ahora algo más de lo que se ve yendo desde la posta a la fonda de Europa , de furibunda memoria ; pero ya es bastante para formarse una idea general .
Por un instante temimos que el demasiado cumplimiento nos fuese todavía más desventajoso que la negligencia ; pero a la hora del recuento de nuestro equipaje nada hallamos en falta , dicho sea en honor a los dependientes del Hotel de las Cuatro Naciones.
Y ya que hemos concluido el relato de nuestras divagaciones , permitame que le hable un poco de la Ciudad ; apenas he visto hasta ahora algo más de lo que se ve yendo desde la posta a la fonda de Europa , de furibunda memoria ; pero ya es bastante para formarse una idea general .



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